viernes, 15 de junio de 2012

Anorgasmia


La dificultad para experimentar el orgasmo es un trastorno que afecta en mayor medida a las mujeres, aunque pueden padecerlo los hombres asociado a falta de eyaculación o incluso con eyaculación.

La anorgasmia es la inexistencia de las contracciones musculares y las sensaciones fisiológicas y psicológicas placenteras que sobrevienen cuando se alcanza el momento de mayor tensión de placer sexual. La dificultad total (en todas las ocasiones) o parcial (solo en determinadas circunstancias) para alcanzar el orgasmo puede estar asociada o motivada por distintos problemas de carácter neurológico, psicológico, conductual o fisiológico.

Simplificando, se podría decir que el orgasmo tiene como objetivo, descargar la tensión previamente acumulada durante la estimulación intensa de las zonas erógenas.

Tanto en la mujer como en el hombre, el orgasmo es una respuesta refleja en la zona genital. En condiciones de relajación y bienestar, la percepción de los estímulos sensoriales recibidos a través de la piel y sus terminaciones nerviosas, se transmiten a la medula espinal ascendiendo por los terminales nerviosos eferentes del nervio pudendo hacia la médula. En los momentos de mayor concentración e intensidad de estímulos sensoriales y psicológicos placenteros, se alcanza un estado de tensión neuro-muscular máxima que provoca, a su vez, una respuesta del sistema nervioso central - como una señal de "nivel máximo de intensidad"- que envía señales a la musculatura pélvica para que produzca contracciones rítmicas, intensas, breves y seguidas, para producir la distensión de toda la carga tensional acumulada.

Este proceso, nos da idea de la importancia que tiene el nervio pudendo en la respuesta orgasmica. Este nervio, así como la zona medular implicada, se pueden ver afectados cuando existen lesiones o problemas en esté área. Cualquier fallo en los nervios de la médula espinal o lesiones en la zona lumbar donde se localizan las ramificaciones y centros nerviosos emisores  y receptores de los impulsos podrían producir la anorgasmia. En estos casos, a este problema suele ir unido un problema de control de esfínteres de la uretra y del ano.

Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen anorgasmia, a pesar de mantener unas relaciones sexuales satisfactorias, debe su disfunción a factores de carácter psicológico, traumas por experiencias previas, errores de aprendizaje y/o dificultades en las relaciones sexuales. Entre las causas más habituales de este tipo está el desconocimiento del propio cuerpo; la tenencia de falsas creencias; una actitud vergonzosa; estrés y tensión provocados por temores a un embarazo, en el caso de las mujeres; temor a una relación insatisfactoria; conflicto moral; etc.
 mo vemos, son actitudes y comportamientos que tienen mucho que ver con la forma en que aprendemos a ser nosotros mismos en las relaciones sexuales; el modo en que interpretamos la situación; la manera en que nos vemos y vemos a nuestra pareja. Personas sin problemas fisiológicos que padecen anorgasmia con su pareja sexual, pueden experimentar el orgasmo mientras se masturban. Otras personas requieren de un tiempo bastante prolongado para alcanzar el orgasmo. Los casos de anorgasmia total, es decir, aquellos casos en los que nunca se ha producido un orgasmo, son más habituales entre las mujeres que en los hombres. 

Además de una terapia adecuada de aprendizaje perceptivo, relajación y comunicación con la pareja, hay determinadas actividades o circunstancias que pueden favorecer el orgasmo. En la mujer, la fase de ovulación facilita la actitud erótica, debido al estrógeno y la oxitocina que se liberan en el cuerpo en mayor cantidad durante los días posteriores a la ovulación. Del mismo modo, el ejercicio físico aumenta los niveles de testosterona y facilita el orgasmo. Los alimentos con bajo contenido graso son más adecuados para una dieta que facilite la respuesta sexual.

© Dolores Salinas 2004

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