
La anorgasmia es la inexistencia de las
contracciones musculares y las sensaciones fisiológicas y psicológicas
placenteras que sobrevienen cuando se alcanza el momento de mayor tensión de
placer sexual. La dificultad total (en todas las ocasiones) o parcial (solo en determinadas
circunstancias) para alcanzar el orgasmo puede estar asociada o motivada por
distintos problemas de carácter neurológico, psicológico, conductual o
fisiológico.
Simplificando, se podría decir que el orgasmo
tiene como objetivo, descargar la tensión previamente acumulada durante la
estimulación intensa de las zonas erógenas.
Tanto en la mujer como en el hombre, el orgasmo
es una respuesta refleja en la zona genital. En condiciones de relajación y
bienestar, la percepción de los estímulos sensoriales recibidos a través de la
piel y sus terminaciones nerviosas, se transmiten a la medula espinal
ascendiendo por los terminales nerviosos eferentes del nervio pudendo hacia la
médula. En los momentos de mayor concentración e intensidad de estímulos
sensoriales y psicológicos placenteros, se alcanza un estado de tensión
neuro-muscular máxima que provoca, a su vez, una respuesta del sistema nervioso
central - como una señal de "nivel máximo de intensidad"- que envía
señales a la musculatura pélvica para que produzca contracciones rítmicas,
intensas, breves y seguidas, para producir la distensión de toda la carga
tensional acumulada.
Este proceso, nos da idea de la importancia
que tiene el nervio pudendo en la respuesta orgasmica. Este nervio, así como la
zona medular implicada, se pueden ver afectados cuando existen lesiones o
problemas en esté área. Cualquier fallo en los nervios de la médula espinal o
lesiones en la zona lumbar donde se localizan las ramificaciones y centros
nerviosos emisores y receptores de los
impulsos podrían producir la anorgasmia. En estos casos, a este problema suele
ir unido un problema de control de esfínteres de la uretra y del ano.
Sin embargo, la mayoría de las personas que
padecen anorgasmia, a pesar de mantener unas relaciones sexuales
satisfactorias, debe su disfunción a factores de carácter psicológico, traumas
por experiencias previas, errores de aprendizaje y/o dificultades en las
relaciones sexuales. Entre las causas más habituales de este tipo está el
desconocimiento del propio cuerpo; la tenencia de falsas creencias; una actitud
vergonzosa; estrés y tensión provocados por temores a un embarazo, en el caso
de las mujeres; temor a una relación insatisfactoria; conflicto moral; etc.
mo vemos, son actitudes y comportamientos
que tienen mucho que ver con la forma en que aprendemos a ser nosotros mismos
en las relaciones sexuales; el modo en que interpretamos la situación; la
manera en que nos vemos y vemos a nuestra pareja. Personas sin problemas
fisiológicos que padecen anorgasmia con su pareja sexual, pueden experimentar
el orgasmo mientras se masturban. Otras personas requieren de un tiempo
bastante prolongado para alcanzar el orgasmo. Los casos de anorgasmia total, es
decir, aquellos casos en los que nunca se ha producido un orgasmo, son más
habituales entre las mujeres que en los hombres.
Además de una terapia adecuada de aprendizaje
perceptivo, relajación y comunicación con la pareja, hay determinadas actividades
o circunstancias que pueden favorecer el orgasmo. En la mujer, la fase de
ovulación facilita la actitud erótica, debido al estrógeno y la oxitocina que
se liberan en el cuerpo en mayor cantidad durante los días posteriores a la
ovulación. Del mismo modo, el ejercicio físico aumenta los niveles de
testosterona y facilita el orgasmo. Los alimentos con bajo contenido graso son
más adecuados para una dieta que facilite la respuesta sexual.
© Dolores Salinas 2004
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